miércoles, 16 de diciembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
Compromiso
martes, 6 de octubre de 2009
Décimo Acuerdo
miércoles, 5 de agosto de 2009
Noveno Acuerdo
Con todo lo que hemos pasado, descubrimos que tres excesos son nuestra especialidad: compras, comida, y amanecidas. Ni bien tenemos la oportunidad estamos dándole al shopping, metiendole al sushi o jugando en el facebook hasta las 3am. Luego estamos misios, cansados y nuestra única ganancia es abdominalmente reprochable.
Con ánimo de superar esto, vamos por un nuevo acuerdo. Esta vez, uno de mediano plazo, hasta fin de año. La finalidad, estar saludables (no en un sentido boteriano), mantenernos económicamente independientes y ser laboral y académicamente productivos y por que no, trascendentes.
Para eso, la estrategia es reducir nuestras salidas durante los días de semana y con ello ahorrar dinero, energías y sobre todo, eludir el casí inevitable ritual alimenticio nocturno, propio de toda "salida entre semana".
Entre los dos tenemos pendientes que necesitan de este esfuerzo. Dos tesis por aquí, una maestría por allá, un pregrado que cerrar con honores mas allá, un ingreso a la docencia que sostener. Todo eso necesita energía, pero también la tranquilidad de que se cuenta con recursos para sobrevivir. Y también la seguridad de que se pueden subir 4 pisos sin estar cerca de un infarto.
Este es nuestro noveno acuerdo, mas inmediato, instrumental, ahorrativo, saludable y productivo.
sábado, 25 de julio de 2009
Acuerdo de muerte.
Lo siento Metsa. Ahora estoy decidido a complicarte la vida.
Tu más grande curiosidad sin duda es entender como es amar de manera común. Entender, o tal vez vivenciar, aquello llamado “amor de mi vida” y conceptos semejantes. Yo, paradójicamente, renuncie a aquello. A subsistir bajo esa propuesta idílica que todo lo puede, que todo lo sabe, que todo lo combate. Tuve suficiente de eso.
No reniego de haberlo conocido. Sería en verdad ingrato. Se dé que trata, me enseño bastante pero la verdad no es lo que pretendo en mi proyecto de vida. Quiero aquello que me ofrece todo lo contrario.
Te propongo por ello que seas el amor de mi muerte. Aquel ser con quien pueda morir un poco cada momento. Aquel que me mata con sus comentarios cagones sobre mis desvaríos, divagaciones. Aquel que ayuda a cerrar etapas viejas, fallidas. Y también, por qué no, las gloriosas.
Quiero cometer contigo todos los errores que no cometí antes. Que seas ese momento en la historia. Lo quiero porque sin duda me das la libertad para errar. Pero también porque sabes poner cotos a mi historia, juzgandola en la medida necesaria. Porque no conoces de empatías amelcochantes, maternales.
Porque eres quien sabe decir “estas viejo para tanta huevada”. Y la que sabe matizar eso con alguna pachotada burbujeante.
Quiero proponerte esta estupidez. Que, sin dejar de lado aquella curiosidad por el amor pop, me seas el alternativo. El camino distinto. Que, aunque algunos piensen en nosotros como “el amor de la vida”, se queden sin entender que es todo lo que implica eso de que seas el de mi muerte.
Ahora más que antes y menos que después, espero sepas estar de acuerdo en morir un poco conmigo.
viernes, 24 de julio de 2009
De acuerdo
Por esta costumbre es que hoy me levanté a las 7am. Tampoco es muy temprano, pero al menos representa cuatro horas más de vida y cuatro horas menos de sueño. Mi primera tarea, abrir la laptop, revisar los correos y el reader. Últimamente, también el twitter. Lo hago aun cuando en la madrugada solo llega spam y bueno, algunas noticias del otro lado del mundo. También lo hago esperando que una Metsa madrugadora se conecte. Lo hace regularmente.
Hoy fue parte de esa regularidad. La invadí con un repetido “oye” cual despertador y me respondió con un emoticon sonriente. Le pregunté si iba a ser feliz hoy y me respondió con un “jajaja haré el onteto”, causando mi morbosa intriga. Seguía dormida, pero aun así me increpaba de manera juguetona que ya no le decía nada bonito, ni la trataba bien. Empecé a ver todo en colores sepia, al tiempo que negaba, con fundamento, sus afirmaciones.
La afirmación que no pude negar fue “ya no escribes en el blog”. Luego de desviar su atención aprovechando aquello de su burbuja (pierde concentración con facilidad la pobre debido a una –falsa– lesión cerebral), fue a cambiarse para salir. Yo mientras tanto aguantaba la respiración mientras metía la camisa dentro del pantalón. Pedí cambio a mi hermano, cogí un taxi y bueno, llegué al trabajo más temprano de lo normal.
Entre al blog nuestro y ahora estoy de acuerdo con Metsa. Hace casi un año no posteaba nada.



0
