miércoles, 20 de junio de 2007

Octavo acuerdo

4

(nts):
Dale, contigo me siento tranquilo y punto.
Eres buena compañera, buena complice.
En realidad no soy de los que espera algo, pero creo que estamos bien. Y si tu estas feliz y yo estoy feliz, es xq hay que estar feliz no?
Hacia adentro estamos bien. ¿Hacia afuera? No me gustan esos cuestionamientos en son de broma, xq siento que te menosprecian, y a mi tambien. Te considero demasiado profesional como para que alguien se atreva a decir que estas en un proyecto conmigo por mi. Y me considero demasiado profesional para estar en el proyecto por ti.

Mena:
si yo lo se...tenemos dos caminos en realidad

(nts):
Cuales?

Mena:
el primero es demostrar que tan profesionales somos y tener una relacion madura y chevere como hasta ahora sin que eso interfiera nuestra chamba..y la segunda opcion es alejarnos hasta que la chamba k estamos haciendo se realice evitando asi las habladurias de la gente

(nts):
Me juego por la primera, y no por ti. Me vale mierda hacer pensar a los demas que pueden tener razon, y que por eso me alejo o nos alejamos. Yo no soy de los que se dejan menospreciar. LAS HUEVAS!!!
Si nos separamos, que sea xq tu y yo no funcionamos. xq nuestros caminos no se juntan. No xq nos vamos a dejar menospreciar por terceros.

Mena:
estoy totalmente de acuerdo

(nts):
tons, es un acuerdo?
colgable acuerdo?

Mena:
si es un acuerdo te-toca-colgable acuerdo

(nts):
jajajaja

Mena:
:D

domingo, 6 de mayo de 2007

Sétimo Acuerdo

2



Porque siete son los pecados capitales, los días de la semana, las maravillas del mundo y nuestros acuerdos que son tan geniales como los antes mencionados. Este acuerdo esta escrito en la circunstancia particular de la ausencia de uno de los acordantes. Lamentablemente la brevedad del tiempo libre demoró su escritura, pero gracias a la tecnología (motivo de nuestra primera conversación) puede ser compartido a la distancia.

Las personas tienen diferentes ámbitos de desarrollo. Espacios de interacción y realización propia que en su conjunto describen a las personas, sus maneras de ser, caracteres, ocupaciones y demás. Parte de las múltiples personalidades que uno puede adoptar dependen directamente del rol que se juega en un momento y lugar específico. A nosotros, porque creo que puedo hablar de un nosotros, nos toca compartir, por ahora, dos ámbitos de estas confusas y ocupadas vidas que tenemos.

El primero de estos ámbitos es el de ser pareja, término que dejamos a libre determinación de nuestra concepción y la de nuestros lectores mas asiduos. En este espacio compartimos, razonamos y demás cosas que no tengo que contar por ser parte de la vida íntima de una persona. El segundo ámbito es el que nos une cada vez que tratamos el motivo por el cual nos conocimos, un encuentro que nadie encuentra pero pensamos será EL encuentro. Cuando ocupamos este ámbito ocupamos el rol de uno de nuestros títulos nobiliarios y de nuestra vida “seria”.

En este último espacio, la seriedad con la que tratamos los temas supone eso seriedad. Aquí no hay pareja alguna. Somos dos personas interesadas en sacar adelante un proyecto, que discrepan entre si y conversar con la finalidad de trabajar conjunta y eficientemente. No hay cabida para mimos y cosas que digámoslo así, están totalmente fuera de lugar. Esta conducta ocurre tanto cuando nos encontramos en alguna reunión así como también cuando estamos solos pero conversamos sobre el tema.

Hemos evaluado que esta conducta es apropiada pues pone una línea que establece la seriedad de lo que conversamos en un contexto o situación que merece nuestra plena atención y racionalidad. Por esto acordamos que: “Cuando conversemos sobre el encuentro o cualquier tipo de “chamba” en la que estemos involucrados, no esta permitido el uso de apelativos ni de contacto físico-sentimental alguno.”

viernes, 27 de abril de 2007

Sexto acuerdo

3

“Oe, ¿tu te acuerdas cual era?” creo que le pregunté. Ella creo que respondió “¿qué, tu no te acuerdas?”. Lo cierto es que si recordamos que estábamos en un café conversando, haciendo tal vez el primer “corte de evaluación”. Nuestra mala memoria posterior, aunque teníamos claramente interiorizado lo acordado, nos obligó a plasmar una especie de acuerdo en forma de sanción, para nunca olvidarnos lo que luego de ese momento olvidamos.

“Oe, ¿esto no era lo que acordamos?” creo que me dijo. Yo creo que le respondí ¡Claro, esto era!”. Coincidentemente, fue otra fecha de “corte de evaluación” la que nos llevó a recordar lo que entre cafés habíamos acordado.

Es mas que notorio cual es el contenido de este acuerdo, con que está vinculado. Con el pararnos al costado de lo que esta pasando y conversar racionalmente respecto a todas las pasiones y afectos que nos recorren con el paso del tiempo y el atravesar un lícito acuerdo.

Nuestra racionalidad nos lleva a considerar que pensar en paralelo lo que nos acontece es sumamente enriquecedor, pues permite hacer un mejor manejo de los afectos y las pasiones, no para controlarlos y regularlos ni aminorarlos, sino para capitalizarlos y potenciarlos al máximo, de acuerdo a como vamos marchando.

Pero el acuerdo no es la evaluación en si. Para hacer entender esto, no es que tengamos fechas programadas para el corte de evaluación. Aparecen esporádicamente, espontáneamente cuando sentimos que lo requerimos, cuando algo nos llama a hacerlo.

Y el acuerdo justamente va por ahí. Va por decir las cosas en su momento sin darles la letal vuelta que mata al otro de incertidumbre al ver rostros meditabundos, generando preguntas como “¿Te pasa algo?” o “¿en que piensas?”, que a la larga causan desgaste y molestia en el pensante, que se traducen en negativas que, para aportar al círculo vicioso, despiertan suspicacias en los cuestionadores (lean nuevamente este párrafo, cierren los ojos, e identifíquenlo en algún momento de su vida).

Es así que acordamos que las cosas se dicen cuando deben decirse, sin vueltas que darle. Eso implica que no se necesitan preguntas como “¿Qué te pasa?” pues cuando algo pase, se hará expreso. Eso implica también que lo que pasa, no necesariamente es negativo o cuestionador. Finalmente, eso también implica que en cualquier momento se nos exigirá racionalidad para pensarnos en paralelo, para sacarnos de donde estamos, pararnos a un costado, y ver con objetividad (y la pizca de subjetividad necesaria) para evaluar donde es que estamos parados en ese momento.

Esto es lo que en algún momento no recordábamos, aunque la práctica demuestra que lo teníamos realmente interiorizado.

Quinto Acuerdo

1

Ser un par de jóvenes proactivos, diligentes, curiosos, etc.., supone estar en constante movimiento dentro y fuera de la urbe donde radicamos. Para cumplir con las diversas actividades académicas y extraacadémicas que nos tocan desarrollar, debemos viajar regularmente (para agrado y felicidad personal o envidia colectiva). Es de suponer que cada lugar que visitamos tiene una serie de características y riquezas que nos gustaría compartir de alguna manera. Lo más común es que cuando una persona viaje, a su retorno venga mismo ekeko, cargado de “recuerditos” que varían de tamaño y precio según las posibilidades del viajero. Esto no implica que cada uno de estos regalitos tenga un significado especial, muchas veces es lo último que se compra antes de coger el carro de retorno, a fin de que nuestro “recibidor” no se sienta MAL.

El tema del regalo es increíblemente largo y tedioso. Hablo por los dos cuando afirmo que el regalo no debe ser una obligación en ningún caso. El regalo encierra un contenido semántico, alegórico, simbólico. Debe tener un motivo por el cual le nazca a uno darle este objeto material al otro; objeto que tiene un contenido específico de un espacio geográfico, la evocación de un recuerdo o alguna variante que toque el lado personal del donante.

En el proceso que vivimos, aquello que lícitamente estamos construyendo, supone que no hemos de “interferir” en el desarrollo normal de nuestras vidas. Sin embargo, esto no quita que en cada una de nuestras travesías viajantes nos empecemos a extrañar y dedicar buena parte de nuestro día pensando en el otro, su bienestar y en cuanto me estará extrañando!!! Como es obvio es casi imposible que podamos acompañarnos en estos paseos, algunos arduos y otros no tanto pero ambos gratificantes.

Entonces acordamos que… “... cada vez que realicemos algún viaje habremos de traer un elemento simbólico que refleje el lugar que hemos visitado y contenga un significado particular. No importa la dimensión, costo o procedencia*”

* (La legalidad aquí no cuenta)

jueves, 12 de abril de 2007

Cuarto acuerdo

4

Que algo sea lícito (que difícil será alejarme del análisis de corte jurídico. Permítaseme solo estas primeras líneas) quiere decir que está en concordancia con las normas. Mas en privado, puede hacerse el paralelo con que es lícito todo actuar que se de en el marco de lo acordado. Remarco esto pues hoy yo solo tuve la osadía de lanzar la pregunta ¿es lícito que lo haga?, y tuve como respuesta un “yo lo estoy haciendo jodidamente”.

Creo que este acuerdo no requiere más preámbulo racional ni mayor línea argumental. Tenemos los insumos suficientes para decir “si, queremos dar ese paso”. Ojo, no significa efectivamente hacerlo, sino tener la vocación de avanzar hacia allá. Una segunda llamada de atención nos hará ver que no se trata de un “ya listo, vamos a hacerlo”, pues seria atentar contra la naturalidad que estamos pretendiendo seguir como base esencial de nuestra interacción.

Y es que en realidad, mas que un “vamos a hacerlo”, puede catalogarse como un “no veo un porque no hacerlo” acompañado de un “es mas, ya lo estoy haciendo”. Remarco también esto último pues seria realmente un imbécil el que piense que el proceso no esta ya en marcha. Es en realidad mera publicidad de lo que ya viene pasando. Publicidad que implica la certeza mutua de que estamos yendo por el mismo camino y que, además, es el permitido.

El acuerdo de hoy es sencillo y a la vez complejo. Hemos acordado que es lícito expandir nuestro horizonte afectivo propio respecto del otro de una manera bastante particular.

Hemos acordado, en otras palabras, que es lícito enamorarnos.

martes, 10 de abril de 2007

Tercer acuerdo

7

Encontrarse con alguien y saludarlo es parte de un proceso de sociabilización básico para el ser humano. Existen distintos tipos de saludos: un gesto con la mano (que puede variar desde un movimiento pendular invertido (¿?), pasando por un apretón de manos, hasta una simple elevación), un abrazo fraterno (o no tanto), un gesto con el rostro y el mas común en nuestra sociedad; un beso.

El beso en el saludo varía según la cultura en la que nos desenvolvemos. Cada espacio geográfico o cultural ha desarrollado una serie de significados y características para un tipo determinado de contacto labial. Por ejemplo en mi cultura, el saludar con un beso en la mejilla supone y genera un clima de familiaridad y cercanía entre los interactuantes, una persona no solo da un beso sino que a la vez lo recibe; por lógica no a cualquier se le otorga este tipo de cercanía. Además hablamos de UN beso. En culturas como la francesa es natural saludar con dos besos intercalados en cada mejilla, también en un clima de cercanía. Pero en culturas más “conservadoras” o reservadas es casi inaceptable saludar con un beso, es visto como una invasión a la privacidad incluso como un insulto.

Sin embargo hay otro tipo de saludo usando los labios y es el utilizado por aquellos que sufren algún “trastorno sentimental” (esto no implica que sea negativo). Este es el famoso piquito; un ósculo de menor gravidez pasional (lo que tampoco implica que no sea especial o apreciable) basado en juntar por breves segundos los labios. Socialmente es una demostración de afecto entre dos personas que sellan su interés mutuo. Sin embargo, involucra dar un conocimiento global de que existe algún tipo de relación entre ellos cuando no necesariamente es así.

La presión social ejercida por aquellos que observan este intercambio puede darse en la medida en que las personas están acostumbradas a parametrar y encasillar los procesos de la vida que van sufriendo. Muchas veces esta delimitación supone cambios drásticos en su autodefinición de estado personal. Es por esto que cuando algunas personas se ven presionadas por la sociedad a esclarecer o formalizar un estado, pueden perder de vista la riqueza del proceso que está viviendo y suprimir etapas valiosas del mismo.

En conclusión acordamos lo siguiente: “En los espacios que han de suponer algún tipo de presión social, o en el que los presentes, directa o indirectamente, requieran explicación sobre lo que ocurre, hemos de saludarnos como es culturalmente “correcto” hasta el momento en el que ambos consideremos pertinente.”

sábado, 7 de abril de 2007

Segundo Acuerdo

1

Un primer resumen de siglos de debate filosófico puede plasmarse en una frase: el hombre es un ser social. Aunque pueda sonar absurdo y ganarse un gran “dah!,” para los fines que perseguimos, tiene sentido (¿?) empezar por aquí. Partiendo de lo antes señalado, puede sostenerse que la satisfacción de las necesidades del individuo, lo lleva a interactuar con su entorno y por ende con los demás individuos que lo rodean (otro “dah!” de grandes dimensiones se aproxima).

Esta interacción requiere mecanismos de regulación del actuar de los individuos que se interrelacionan. Implícita y explícitamente, el ser humano va construyendo normas de conducta que guían su hacer y su dejar de hacer, para enfilarse a una convivencia que procure la supervivencia (seamos animales, la especie ante todo). Estas normas se pueden construir de manera pública (el individuo y el colectivo) o privada (los individuos entre si).

¿Esto es Derecho? Al parecer si. Sobre todo si se concibe que todos estos pactos o acuerdos puede devenir en un sistema complejo que se complementa con mecanismos de motivación y desmotivación en procura del cumplimiento de las normas.

Sin embargo, para llegar a ser derecho como convencionalmente lo entendemos, parece ser necesario llegar a tener un alto nivel de complejidad y relevancia social que lo haga ser aceptado como tal. Eso no resta validez a los acuerdos que particularmente puedan ir construyendo dos individuos en su interacción. Estos acuerdos poseen caracteres semejantes que los que tienen alta relevancia social, solamente que para las partes. Por ese motivo, entre las partes suscriptoras de estos acuerdos, existe el “derecho” de reclamar su cumplimiento y el deber de acatar el mismo.

Sucede que a veces hay poca claridad respecto a la norma construida, tanto por que no se procuro la adecuada publicidad de la misma, como por que su construcción plantea cierta ambigüedad (ahí es donde lo abogados, asunto que me rehúso a ser, empezamos a ganar dinero). Sin embargo, en estos casos, se tiene conocimiento de que existe una norma a la cual puede acudirse para interpretarla y por ende aplicarla con posterioridad (a conveniencia del mejor postor). Si existe un enorme problema, cuando simple y sencillamente nadie, absolutamente nadie, sabe que dice o quiso decir el acuerdo acordado.

Es aquí pues donde nos encontramos y la razón de este enorme preámbulo. Espontáneamente nos planteamos la enorme/amena responsabilidad de plasmar aquí los acuerdos que acordamos y las razones de le dan sentido a los mismos. Sin embargo, ¿qué pasa cuando no nos acordamos de los acuerdos acordados? O peor aún, abordando las consecuencias ¿qué derecho podemos exigir y que deber podemos cumplir si no existe registro alguno ni del debate ni del acuerdo? Estas preguntas simplemente no tienen respuesta certera, y este es el nivel de incertidumbre al que nadie quiere llegar.

Que todo este tedioso preámbulo que plasma lo más elemental de la teoría general del derecho, nos sirva como motivación para acordarnos de los acuerdos acordados. Tal vez, el acuerdo que surge de que no nos acordemos del acuerdo que corresponde a este apartado, sea que no nos olvidemos de los acuerdos que acordamos. Sirva este divertido pasaje teórico como profunda motivación para orientar nuestra conducta a una más detenida atención a lo que vamos acordando.

Por nuestra parte, como individuos sociales (y por demás racionales en hora predeterminadas), nos queda el seguir socializando, atendiendo nuestras necesidades (no de manera tan reduccionista), intercambiando nuestros intereses, y construyendo acuerdos de los cuales, como ya hemos acordado, no dejaremos de acordarnos.

viernes, 6 de abril de 2007

Primer Acuerdo

0

Hay momentos en la vida en los que el instinto primario sale a la luz de forma violenta e intempestiva. Muchas veces esta salida es causada por una situación o motivacion específica. En la mayoría de los casos es simplemnte un espacio de piel cercano a la yugular que hace que lo mas animal del ser humano, el instinto por atacar a la presa, se dirija a esta zona tan sensible e indefensa.

La presión ejercida por la succión violenta de un pedazo de piel es la principal causal de un hematoma, moreton, chupeton, hiqui o cualquier otra denominación dada a esta cuagulación sanguinea. Socialmente es moralmente inaceptable que una persona se presente con dicha "marca" corporal. Es una clara muestra de haber estado en una situación propensa a la eliminación de una serie de toxinas, también denominado encuentro amoroso de cualquier índole. Ahora, es cuasi natural que estas marcas, "manifestaciones de cariño", se presenten en parejas formales de enamorados cuya vida amorosa pública apoya su presentación. Pero que ocurre en el caso de una persona cuya "relación" no cabe en los límites de la absurda formalidad?. En este caso un hiqui puede ser incriminactorio, indignante y por ende terrible para una sana reputación!!!!

Es por esto que se acuerda lo siguiente: "No esta permitido dejar algun tipo "hematoma" en alguna parte visible de nuestros cuerpos, menos aún cuando este próximo un evento social y/o reunión en la que ambos tengan que participar."

jueves, 5 de abril de 2007

In(tro)ducción

0

De hecho, habrá una fecha de corte donde realmente logre explicarse lo que aquí sucede. Por lo pronto solo es pertinente señalar que acá, naturalmente, se encontrarán acuerdos. Acuerdos y breves explicaciones de las razones que dan sentido a los mismos.

Ojalá el tiempo, escaso recurso nuestro, nos alcance para escribir los acuerdos que vamos tomando. Como es obvio, es un proyecto de a dos, por que los acuerdos, como dice en la cabecera, requieren de dos o más partes, y en este caso somos solo dos.