Encontrarse con alguien y saludarlo es parte de un proceso de sociabilización básico para el ser humano. Existen distintos tipos de saludos: un gesto con la mano (que puede variar desde un movimiento pendular invertido (¿?), pasando por un apretón de manos, hasta una simple elevación), un abrazo fraterno (o no tanto), un gesto con el rostro y el mas común en nuestra sociedad; un beso.
El beso en el saludo varía según la cultura en la que nos desenvolvemos. Cada espacio geográfico o cultural ha desarrollado una serie de significados y características para un tipo determinado de contacto labial. Por ejemplo en mi cultura, el saludar con un beso en la mejilla supone y genera un clima de familiaridad y cercanía entre los interactuantes, una persona no solo da un beso sino que a la vez lo recibe; por lógica no a cualquier se le otorga este tipo de cercanía. Además hablamos de UN beso. En culturas como la francesa es natural saludar con dos besos intercalados en cada mejilla, también en un clima de cercanía. Pero en culturas más “conservadoras” o reservadas es casi inaceptable saludar con un beso, es visto como una invasión a la privacidad incluso como un insulto.
Sin embargo hay otro tipo de saludo usando los labios y es el utilizado por aquellos que sufren algún “trastorno sentimental” (esto no implica que sea negativo). Este es el famoso piquito; un ósculo de menor gravidez pasional (lo que tampoco implica que no sea especial o apreciable) basado en juntar por breves segundos los labios. Socialmente es una demostración de afecto entre dos personas que sellan su interés mutuo. Sin embargo, involucra dar un conocimiento global de que existe algún tipo de relación entre ellos cuando no necesariamente es así.
La presión social ejercida por aquellos que observan este intercambio puede darse en la medida en que las personas están acostumbradas a parametrar y encasillar los procesos de la vida que van sufriendo. Muchas veces esta delimitación supone cambios drásticos en su autodefinición de estado personal. Es por esto que cuando algunas personas se ven presionadas por la sociedad a esclarecer o formalizar un estado, pueden perder de vista la riqueza del proceso que está viviendo y suprimir etapas valiosas del mismo.
En conclusión acordamos lo siguiente: “En los espacios que han de suponer algún tipo de presión social, o en el que los presentes, directa o indirectamente, requieran explicación sobre lo que ocurre, hemos de saludarnos como es culturalmente “correcto” hasta el momento en el que ambos consideremos pertinente.”
El beso en el saludo varía según la cultura en la que nos desenvolvemos. Cada espacio geográfico o cultural ha desarrollado una serie de significados y características para un tipo determinado de contacto labial. Por ejemplo en mi cultura, el saludar con un beso en la mejilla supone y genera un clima de familiaridad y cercanía entre los interactuantes, una persona no solo da un beso sino que a la vez lo recibe; por lógica no a cualquier se le otorga este tipo de cercanía. Además hablamos de UN beso. En culturas como la francesa es natural saludar con dos besos intercalados en cada mejilla, también en un clima de cercanía. Pero en culturas más “conservadoras” o reservadas es casi inaceptable saludar con un beso, es visto como una invasión a la privacidad incluso como un insulto.
Sin embargo hay otro tipo de saludo usando los labios y es el utilizado por aquellos que sufren algún “trastorno sentimental” (esto no implica que sea negativo). Este es el famoso piquito; un ósculo de menor gravidez pasional (lo que tampoco implica que no sea especial o apreciable) basado en juntar por breves segundos los labios. Socialmente es una demostración de afecto entre dos personas que sellan su interés mutuo. Sin embargo, involucra dar un conocimiento global de que existe algún tipo de relación entre ellos cuando no necesariamente es así.
La presión social ejercida por aquellos que observan este intercambio puede darse en la medida en que las personas están acostumbradas a parametrar y encasillar los procesos de la vida que van sufriendo. Muchas veces esta delimitación supone cambios drásticos en su autodefinición de estado personal. Es por esto que cuando algunas personas se ven presionadas por la sociedad a esclarecer o formalizar un estado, pueden perder de vista la riqueza del proceso que está viviendo y suprimir etapas valiosas del mismo.
En conclusión acordamos lo siguiente: “En los espacios que han de suponer algún tipo de presión social, o en el que los presentes, directa o indirectamente, requieran explicación sobre lo que ocurre, hemos de saludarnos como es culturalmente “correcto” hasta el momento en el que ambos consideremos pertinente.”




7 comentarios:
Su texto jovencita, me arrancó la sonrisa que necesitaba alguién me arranque. Le mando dos besos. Uno socialmente correcto. Otro, totalmente anárquico. Totalmente contrapuesto al orden establecido.
mmm.... eso de ir contra la ley podria ser muy divertido.. abajo la presion social!.. besense! .. jajaja... besemonos! (no los tres.. digo, ustedes dos y yo ya veo con quien...)
ten cuidado con lo que propones Cecilia eh! jajaja
para eso estan las aclaraciones mi querido nextel...
espero no ejercer ningun tipo de presion social :)
No chiquita tu no ejerces presión social alguna..solo preocupacion social por tu consumo de hongos y el metodo degregori
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