Porque siete son los pecados capitales, los días de la semana, las maravillas del mundo y nuestros acuerdos que son tan geniales como los antes mencionados. Este acuerdo esta escrito en la circunstancia particular de la ausencia de uno de los acordantes. Lamentablemente la brevedad del tiempo libre demoró su escritura, pero gracias a la tecnología (motivo de nuestra primera conversación) puede ser compartido a la distancia.
Las personas tienen diferentes ámbitos de desarrollo. Espacios de interacción y realización propia que en su conjunto describen a las personas, sus maneras de ser, caracteres, ocupaciones y demás. Parte de las múltiples personalidades que uno puede adoptar dependen directamente del rol que se juega en un momento y lugar específico. A nosotros, porque creo que puedo hablar de un nosotros, nos toca compartir, por ahora, dos ámbitos de estas confusas y ocupadas vidas que tenemos.
El primero de estos ámbitos es el de ser pareja, término que dejamos a libre determinación de nuestra concepción y la de nuestros lectores mas asiduos. En este espacio compartimos, razonamos y demás cosas que no tengo que contar por ser parte de la vida íntima de una persona. El segundo ámbito es el que nos une cada vez que tratamos el motivo por el cual nos conocimos, un encuentro que nadie encuentra pero pensamos será EL encuentro. Cuando ocupamos este ámbito ocupamos el rol de uno de nuestros títulos nobiliarios y de nuestra vida “seria”.
En este último espacio, la seriedad con la que tratamos los temas supone eso seriedad. Aquí no hay pareja alguna. Somos dos personas interesadas en sacar adelante un proyecto, que discrepan entre si y conversar con la finalidad de trabajar conjunta y eficientemente. No hay cabida para mimos y cosas que digámoslo así, están totalmente fuera de lugar. Esta conducta ocurre tanto cuando nos encontramos en alguna reunión así como también cuando estamos solos pero conversamos sobre el tema.
Hemos evaluado que esta conducta es apropiada pues pone una línea que establece la seriedad de lo que conversamos en un contexto o situación que merece nuestra plena atención y racionalidad. Por esto acordamos que: “Cuando conversemos sobre el encuentro o cualquier tipo de “chamba” en la que estemos involucrados, no esta permitido el uso de apelativos ni de contacto físico-sentimental alguno.”



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